“Si no estuviéramos, niñas y niños se perderían un aprendizaje importantísimo”

Marta Cabrera conoció el Escultismo a los 8 años.  Con los años decidió apuntarse al grupo scout en el que estaban sus amigas, el grupo La Canyada 615, de Valencia. Allí estuvo hasta los 18 años.

Luego se tomó un paréntesis, estudió, viajó. Hasta que un día, le contactó un exscouter para contarle que acaba de abrir un nuevo grupo en el Barrio La Coma, en Paterna: el Amanecer 685. “Hacer un grupo de tiempo libre era una necesidad muy importante en el barrio pero se nos ocurrió hacerlo desde la metodología scout”, cuenta Marta. “Está siendo una experiencia muy guay porque pasamos de un entorno clásico de scouts en el que las familias traen a niñas y niños por la tarde, les llevamos de campamento… a un barrio en el que la realidad es totalmente diferente . No sabíamos ni cómo empezar”.

Se encontraron con algunas diferencias culturales que les impedía crear patrullas mixtas. “Haber estado años en grupos scouts nos ha permitido afrontar esa nueva realidad en un sitio donde, por ejemplo, el respeto al medio ambiente está ausente”. Pero con metodología y valores scouts, Marta y las demás scouters están afrontando el reto con éxito. “Al principio niños y niñas no querían dormir juntos. Ahora ya podemos hacerlo. La metodología y los valores nos han permitido trabajar las diferencias y aproximarnos cada vez más a la igualdad entre ellas y ellos”.

La mayoría de niños y niñas del grupo no tiene la oportunidad de ir a los sitios a los que van con el Grupo Scout. “Nos hemos ido de campamento hasta Pirineos, que son siete horas de autobús. Es bonito llevarles fuera pero además enseñarles a convivir entre todo el mundo fuera, porque entonces la familia somos nosotras. Eso implica que no somos sus monitores y ya está, sino que convivimos como una familia cuando está fuera de casa: desayunamos, nos lavamos los dientes…”

Marta tiene 27 años, está estudiando el doctorado de Filosofía y da clases en la Universidad de Valencia. “Pero he hecho millones de cosas”, cuenta al mismo tiempo que se ríe. “Me he formado en Inteligencia Emocional, he hecho talleres en coles…”  Y esa experiencia la usa para abrir espacios en el grupo en los que poder hablar, por ejemplo, cuando a alguna de las personas que lo integra algo le ha hecho sentir mal.

En nuestro grupo somos más mujeres que hombres. Si no estuviéramos, niñas y niños se perderían un aprendizaje importantísimo porque no tienen acceso a mujeres con formación. Nuestra simple presencia es un ejemplo”. Porque que si la infancia conoce que hay mujeres que tienen cargos, que educan, que han estudiado aquello que han querido, están educándose en igualdad, creándose para ellas y ellos referentes femeninos.

 

Hemos conocido a Marta gracias a una de las scouters de su grupo scout.  Y tú, ¿conoces a alguna scout que todo el mundo debería conocer? Cuéntanoslo para que la entrevistemos.

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