La iniciativa civil con espíritu scout RedCor recibe la Medalla de Extremadura

Cuando comenzó el confinamiento en marzo, David González se planteó: “Llevo 33 años en el escultismo, he sido presidente de mi federación… ¿cómo voy a estar de brazos cruzados antes esta situación? Tendré que procurar ser útil”.

David ha sido durante muchos años scout y coordinador del grupo Azimut 493 de Cáceres, y presidente de Scouts de Extremadura. Decidió convocar a otras personas scouts para analizar qué se estaba moviendo en la ciudad y ayudar allí donde fuera necesario. “Vimos que estaban surgiendo diferentes iniciativas. Había muchas ganas de hacer cosas pero un problema: faltaba una coordinación general”. 

Uno de los scouts compartió en sus redes el nacimiento de una organización ciudadana para agrupar las diferentes iniciativas que fueran surgiendo, el alcalde lo vio y el Ayuntamiento les convirtió en interlocutores. “Creamos la estructura: itinerario, formulario, entrevistas, formación, protocolo, compromiso del voluntariado”, explica David. Así nació RedCor: Red de Servicio Civil de Cáceres ante el Coronavirus, que empezó a funcionar el 17 de marzo.

Gestionar a 1.000 personas voluntarias y 30 entidades

RedCor ha sido la encargada de gestionar todas las iniciativas voluntarias para atender las necesidades que surgieron durante el confinamiento: servicio de compras para personas vulnerables, acompañamiento telefónico (que gestionó otro grupo scout), atención a colonias felinas (en Cáceres hay alrededor de 1.000 gatos callejeros), asistencia al banco de alimentos, reparto de libros y material informático para escolares, la creación de una red educativa de apoyo al alumnado y también a docentes, y la de un área sociocultural, así como la entrega de 300 becas comedor. También gestionó la recogida y entrega de dibujos y cartas de ánimo a personas ingresadas en hospitales. Todo ello más las acciones urgentes que solicitaba el Ayuntamiento.

 

En cuestión de mes y medio había 1.000 personas voluntarias. De ellas, cuenta David, alrededor del 15% son scouts. “Son gente en la que confías, que sabes que van a tener cierta organización”. Por ello desarrollaron los trabajos de mayor responsabilidad. La red agrupó a 30 entidades. El objetivo era crear algo desde cero aunque tuviera corazón scout para ser inclusiva.

Hemos aprovechado la experiencia de scouts que desarrollan su actividad profesional en diferentes ámbitos para esta plataforma”, explica el expresidente de Scouts de Extremadura. “Teníamos a 3 profesionales de recursos humanos que se encargaron de la selección de personas voluntarias, otra experta en protección de datos…”. Señala también que este voluntariado ha cumplido con todo lo que establece la Ley del Voluntariado, como que las personas cuenten con un seguro de responsabilidad o el certificado de horas dedicadas.

Uno de los servicios más bonitos que gestionaron fue el de las solicitudes de celebración de cumpleaños para menores de 10 años: las ambulancias se situaban delante de la casa de la niña o el niño que cumplía años y le felicitaban con la canción de Parchís.

La Medalla de Extremadura a 3 meses de intensa labor

En esta plataforma han colaborado personas de distintas generaciones y en diferentes situaciones: hay quien estaba en ERTE, desempleadas, otras que podrían haber aprovechado la situación para dedicar más horas a sus tesis doctorales u oposiciones…  que dedicaron muchas horas cada día, de marzo a finales de junio, para ayudar al vecindario de Cáceres. El gobierno regional ha reconocido su labor con la Medalla de Extremadura, el mayor galardón que entrega. “Es un reconocimiento, que no vas buscando, a todo el trabajo. Además muestra una apuesta firme de la instituciones por la organización civil organizada”, dice David.

“Es como si me hubieran vuelto de golpe todos los valores que aprendí”

“Esta iniciativa ha tenido un espíritu plenamente scout. Las personas que nos movilizamos pertenecemos a un grupo scout, algunas están en activo y otras no lo estamos. Espero que sirva también para que los scouts reflexionen lo que supone la educación que recibimos desde pequeños, que casi no nos damos cuenta porque lo que hacemos es divertirnos: forja un carácter dispuesto y al servicio de cualquier necesidad. Es como si me hubieran vuelto de golpe todos los valores que aprendí en su día y los he puesto en práctica. Ha servido para algo y no solo para mí sino para ponerlos al servicio de quien los necesitaba. Esa es la mayor satisfacción que he podido obtener”. 

 

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