Mutilación genital femenina: una práctica de agresión hacia las mujeres

Se calcula que actualmente la Mutilación Genital Femenina (MGF) es una práctica extendida por más de 30 países, mayoritariamente del continente africano, Oriente Medio y Asia aunque, debido a las migraciones y movimientos globales, también se da en países como en el nuestro. En la actualidad se considera que han sido víctimas de esta tradición  más de 200 millones de niñas y mujeres vivas, a pesar de ser ilegal en la mayoría de estos países.

Su praxis suele desarrollarse en algún momento entre la lactancia y la adolescencia de la niña,  habitualmente en ambientes poco asépticos y material sin esterilizar. La MGF consiste en la extirpación total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión de los mismos mediante una incisión más o menos profunda, sin motivo médico.

4 tipos de mutilación genital femenina

 

Según la Organización Mundial de la Salud OMS) existen 4 grados o tipo dependiendo de la zona afectada y técnica utilizada:

  • Tipo 1- Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris y la piel de alrededor.
  • Tipo 2-  Escisión: resección parcial o total del glande del clítoris y los labios menores
  • Tipo 3-  Infibulación: corte y recolocación de los labios menores y mayores. Con frecuencia conlleva un estrechamiento de la abertura vaginal
  • Tipo 4-  todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

 

Imágenes: BBC News

 

Alguna de las consecuencias físicas y fisiológicas conllevan hemorragias graves y problemas urinarios, pudiendo causar dolores crónicos, quistes, infecciones, complicaciones del parto y aumento del riesgo de muerte del recién nacido. Además, su realización genera problemas importantes de autoestima, confianza y relaciones sociales y sexuales.  No debe menospreciarse las consecuencias negativas que esta práctica acarrea a la propia comunidad, al afectar a más del 50% de su población, la femenina. Los costes físicos, psicológicos, económicos y sociales son incalculables. Se trata, por lo tanto, de un problema comunitario de primer orden.

Una tradición que viola los Derechos Humanos de mujeres y niñas

Sin embargo, además de las connotaciones físicas y anatómicas para las mujeres, la MGF tiene una gran influencia a nivel cultural, pues se trata de una suerte de ‘rito de iniciación’ gracias al cual la niña pasa a considerarse mujer dentro de la sociedad. Además, en muchas comunidades, hablar sobre ello en público es tabú. Esto hace que su erradicación, y las campañas  diseñadas en esta línea, no pasen únicamente por su prohibición legal siendo necesario incorporar una visión antropológica en su abordaje, proponiendo alternativas  de carácter simbólico y cultural.

Por todo ello las Naciones Unidas, considerando esta práctica como una violación de los Derechos Humans de las mujeres y niñas, declaró al 6 de febrero como el día Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, coincidiendo con la fecha en la que Stella Obasanjo, primera dama de Nigeria y portavoz de la Campaña contra la Mutilación Genital Femenina, realizó una declaración oficial sobre ‘Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina’ en África, durante la conferencia organizada por el Comité Inter-Africano en Prácticas Tradicionales que afectan a la Salud de Mujeres e Infancia.

 

 

Fuentes:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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