La sexualidad es el conjunto de características físicas y psicológicas dadas a la hora de definir cada sexo. Dicha palabra se entiende también como una referencia al apetito sexual y las conductas y emociones que se le asocian. Durante toda la vida tenemos sexualidad, sin embargo, somos fértiles desde los 11-15 años hasta los 45-50, dependiendo de la persona.

Antiguamente, toda práctica sexual que no iba destinada a la procreación era considerada antinatural. No obstante, hay tantas formas de vivir la sexualidad como seres humanos en el mundo. Hay a quien le gustan solo, en pareja o en grupo, con personas de su sexo o de otro distinto, con frecuencia o sin ella y otra infinidad de características que, siempre que sean consensuadas con los posibles acompañantes, han de ser respetadas. 

La educación sexual es una herramienta que nos ayuda a elegir hábitos y a tomar buenas decisiones en ámbitos de sexo y sexualiad a lo largo de nuestra vida. Muchas personas siguen pensando que es inefectiva y que solo sirve para que la juventud empiece antes a activar su vida sexual. Nada más lejos de la realidad, numerosos estudios han demostrado la efectividad de la educación sexual, sobre todo si se llevan a cabo los apartados de la National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancy, escritos por Douglas Kirby.

Actualmente, los proyectos de vida de las personas no tienen por qué girar en torno a la creación de una familia. Para esto existen los métodos anticonceptivos. Estos nos permiten elegir si queremos tener hijos y, caso de quererlos, cuántos y cuándo hacerlo.

Es importante saber que no existe el anticonceptivo que funcione bien a todo el mundo. Es por eso que cada persona deberá decidir, con ayuda de su médico, cual es el método más adecuado a su estado de salud y la etapa de su vida fértil. Al contrario de lo que alguna gente piensa, los lavados vaginales, la lactancia prolongada, el coito interrumpido (conocido como marcha atrás), el uso de espermicidas solos o el contar los días para evitar los picos de fertilidad, no son métodos anticonceptivos fiables. Los más recomendados son los preservativos, que además protegen de las ETS, y las pastillas siempre que las recete un profesional.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) normalmente son transmitidas durante las relaciones sexuales. Pueden afectarnos repetidamente y causar consecuencias graves y/o permanentes (ceguera, infertilidad…). Las mujeres y los recién nacidos son los más vulnerables. El 85% de los casos aparecen entre los 15 y los 30 años. Algunas de las más comunes son la gonorrea (contagiada por contacto sexual), la sífilis (que se contagia por contacto sexual o por la placenta al feto) o el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana, conocido como SIDA (contagiado por mantener relaciones sexuales sin preservativo con personas contagiadas o por compartir agujas y jeringuillas contaminadas).

Como conclusión, la educación sexual nos permite vivir libremente la sexualidad, reduciendo al máximo el riesgo de un embarazo no deseado o al contagio de una enfermedad de transmisión sexual, aumentando esta importancia en los y las jóvenes, que son quienes están empezando a vivir su sexualidad.

Aquí adjunto un enlace de un vídeo que en el que se explica la diversidad sexual de una forma rápida y sencilla:


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