La educación es el mejor recurso renovable de la humanidad

El día 24 de enero es el Día Mundial de la  Educación y este año el tema es “El aprendizaje para los pueblos, el planeta, la prosperidad y la paz”. Pone de relieve la naturaleza integral de la educación, sus objetivos humanistas, así como el papel central que desempeña en la realización de nuestros anhelos colectivos en materia de desarrollo. Asimismo, proporciona a las partes interesadas y socios la flexibilidad necesaria para que puedan adaptar esta celebración a los diferentes tipos de público y contextos diversos, así como a los temas prioritarios.

Los pueblos

Un enfoque humanista de la educación supone un enfoque integral de los múltiples propósitos individuales y colectivos de esta. La educación ocupa el centro del desarrollo tanto para las personas como para las comunidades. Su misión consiste en ayudar a que cada persona pueda desarrollar plenamente su talento y alcanzar su potencial creativo, incluida la organización de su propia vida y su capacidad para contribuir a la sociedad. La educación es también un catalizador potente para luchar contra la pobreza y las desigualdades, mejorar la salud y el bienestar y superar las discriminaciones.

Además desempeña un papel esencial para alcanzar la igualdad de género y permitir que las personas vivan una vida sana y tomen las decisiones informadas tanto para sí mismas, como para su familia y su comunidad. La educación puede reforzar la democracia y el estado de derecho y mejorar la igualdad al empoderar a las diferentes poblaciones vulnerables. Por último, la educación nos permite afrontar los desafíos sociales pluridimensionales, tales como la pobreza, las desigualdades sociales y el aislamiento social.

Planeta

Las actividades individuales y colectivas ejercen una fuerte presión sobre el planeta y las formas de vida a las que este da cabida. De manera cada vez más apremiante, los científicos nos recuerdan que la supervivencia de la especie humana se encuentra amenazada si no realizamos cambios significativos en los modelos actuales de desarrollo, que provocan la degradación medioambiental, la pérdida acelerada de la biodiversidad y el cambio climático. Las oportunidades de aprendizaje formal, no formal e informal pueden desempeñar un papel primordial en las transformaciones necesarias para construir las sociedades más sostenibles desde el punto de vista medioambiental, en paralelo a las iniciativas tomadas por parte de los diferentes gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. La educación configura los valores y los puntos de vista, y contribuye también al desarrollo de las competencias, los conceptos y las herramientas que pueden ayudar a invertir o erradicar las prácticas no sostenibles y permitir que los seres humanos vivan en mejor armonía con la naturaleza.

Prosperidad

La educación, incluido el desarrollo de las competencias profesionales, es esencial para alcanzar el  crecimiento inclusivo que no deja que nadie quede rezagado. La educación y la formación pueden mejorar las oportunidades de empleo, incrementar los ingresos de los más pobres y, si se imparten de manera equitativa, reducir las desigualdades. La reducción de las diferencias en la educación puede mejorar el acceso de los grupos desfavorecidos a empleos decentes.

Un estudio llevado a cabo por la UNESCO indica que si todas las personas lograran completar el ciclo de educación secundaria, como dispone el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, la pobreza en el mundo podría reducirse a la mitad. La educación queda claramente asociada al aumento de los ingresos de las personas: de 139 países, la tasa de rendimiento por año de escolaridad suplementario se eleva a una media de un 10%. Las tasas de
rendimiento son más elevadas en los países pobres que carecen de mano de obra calificada.

Paz

La violencia continua y los conflictos armados afectan a todos los derechos humanos e infringen muy a menudo el derecho a la educación. Para prevenir la violencia y construir una paz sostenible, es necesario disponer de instituciones democráticas y representativas, así como de sistemas jurídicos que funcionen correctamente. La educación es una condición previa de la participación política. En el mejor de los casos, la educación puede catalizar y consolidar la paz, en particular cuando el acceso a esta es equitativo. Un estudio reciente basado en datos sobre 100 países a lo largo de más de 50 años arrojó que en aquellos en los que las diferencias en el ámbito educativo eran más significativas tenían mayor riesgo de verse afectados por conflictos. La educación puede desempeñar también un papel esencial en la construcción de la paz y la reconciliación. Se ha demostrado que las iniciativas educativas tienen el potencial necesario para ayudar a las poblaciones marginadas a acceder a la justicia que contribuye a la creación de sociedades pacíficas.

 

Fuente: Unesco

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