Dos scouts recorren 1.000 km en bici por la España vaciada

Dos jóvenes emprendedores y scouts de Aragón recorrerán este verano la provincia de Huesca en bici para conocer a personas que trabajan en el mundo rural usando tecnologías. Son Pedro García, 21 años y scouter del grupo Okapi 465 de Zaragoza, y Marcos, de 35, que durante muchos años estuvo en el Calasancio 126, de la misma ciudad.

¿Cómo vivir en el mundo rural teniendo un trabajo de ciudad? Es el planteamiento que se hicieron los dos, junto a otros amigos. Se les ocurrió crear un espacio de coliving y coworking en el mundo rural de su región. “Nos encantaría trabajar de lo que trabajamos desde el mundo rural”, afirman. Y quieren inspirar a más gente para que dé ese giro a su vida. Están seguros de que hay más personas que cambiarían las grandes urbes por el bienestar de los pueblos.

Para mostrar a jóvenes como ellos las ventajas de teletrabajar desde donde quieran, especialmente si se dedican al sector tecnológico, Marcos y Pedro comienzan el 20 de julio (y durante 30 días) un viaje en bici de 1.000 kilómetros por Huesca al que han llamado BRUTAL (Bici-Ruta-Rural). En su trayecto pararán a conocer a emprendedores de zonas poco pobladas que usan la tecnología en día a día, como un ganadero que ha puesto collares a sus vacas y con un dron controla la temperatura de sus animales, su estado de salud, si alguna está embarazada…

Placas solares y un dron para grabar la experiencia

Sus bicicletas llevan placas solares para, con la energía acumulada, cargar sus equipos tecnológicos: móviles, cámaras, dron. Y es que van a grabar un documental de esta experiencia. “El fin del documental es que la gente vea que ya hay un movimiento neorural de personas que prefieren el bienestar del campo. La COVID-19 nos ha mostrado que vivir en una ciudad no aporta tanto como se cree”.

Han conseguido que varios financiadores apoyen este viaje e, incluso, que la directora del Instituto Tecnológico de Aragón (ITAINNOVA), Esther Borao Moros, pedalee junto a ellos durante una de las etapas.

Marcos y Pedro se conocieron hace años en el Centro Scout Griébal. “Si no hubiera sido por los scouts, probablemente no conocería qué es pasar 15 días en la naturaleza y no sé yo si tendríamos esa fuerza de ser aventureros”. No sabemos dónde vamos a dormir, llevamos un hornillo y algo de comida pero probablemente el 80% de los pueblos donde durmamos no tengan supermercados. Es una aventura, como en los scouts”, afirma Pedro. “Gracias a los scouts aprendimos la implicación en un proyecto. Si hubiera sido por el colegio, la universidad… no sabría lo que es estar en un proyecto de esta escala”.

Es la primera parte de un proyecto cuyo objetivo es facilitar la repoblación de las regiones que llevan décadas perdiendo habitantes, sobre todo jóvenes, con personas que quieren dejar las ciudades.



El noveno día de ruta Marcos y Pedro recibieron la visita de Sara del Campo, coordinadora de Participación y Pertenencia.


Los 11 primeros días

Salieron de Zaragoza el 20 de julio a las 11 de la mañana sobre sus bicicletas rumbo a las comarcas de Jacetania, Alto Gallego, Somontano, Sobrarbe, Ribagorza, La Litera, Cinca medio, bajo Cinca y Monegrosm.

“Nos está yendo muy bien, con muy buena recepción en los pueblos”, cuenta Marcos por teléfono en el día 11 de la ruta. “Todo el mundo quiere presentarnos a gente para que la entrevistemos”. Entre las que ya han entrevistado están la dueña de un club hípico, el único habitante de Yeste y creador del estudio de música Lacasia, y las propietarias de una granja de huevos ecológicos que han traído gallinas del Perú y producen huevos azules en un pueblo de 40 habitantes, entre otras muchas otras. 

La rutina sobre ruedas 

Cada tarde, cuando empieza a bajar el sol, pedalean durante dos o tres horas con sus bicis que entre el dron, el ordenador, la comida, algo de ropa, saco de dormir y placa solar, pesan 50 kilos cada una. “Los kilómetros son irrelevantes, lo importante es el desnivel. Hacemos unos 35-40km al día pero estamos por el Pirineo: son cuesta arriba. A veces, cuando vemos una cuesta, no sabemos si seremos capaces de subirla”, relata Marcos. “Estamos relativamente en forma pero luego, con 50 kilos en la espalda… Mientras vamos pedaleando vamos pensando en qué peso nos vamos a quitar”. 

Algunos días duermen en un campo, otras veces les acogen en casas y alojamientos rurales. Una noche, tras pedalear, pararon en un campo de trigo ya segado a pasar la noche y se hicieron un pesebre, cuentan. “Cada día dormimos en un sitio más curioso que el anterior. Y ducharse todos los días está complicado”. Recurren a los ríos hasta que pueden pasar la noche en un lugar con ducha. 

El problema recurrente: la falta de fibra 

No poder ducharse todos los días no es lo más fastidioso del viaje sino la conexión a Internet. “Grabamos en 4k, con varias cámaras cada entrevista, y la idea era enviarlos a Zaragoza, donde unos amigos nos van editando los vídeos. Pero no estamos consiguiendo mandárselos por la falta de conexión. Hace falta fibra. Hay gente que tiene ASDL pero no es simétrica: descargas bien pero no subes a la nube bien”. Marcos asegura que subir 1Gb les lleva 5 horas. “Grabamos 40Gb al día”. Y eso, afirman, debe cambiar para que más gente se anime a dejar la ciudad y repueble las zonas rurales. 

Para su ruta cuentan con el apoyo de empresas aragonesas que les han facilitado la adquisición de cámaras, un dron, equipos de audio y vídeo así como todo lo necesario para sus bicis. Son Copima, Fundación Caja Rural de Aragón, TrangoWorld, Embou Grupo más móvil, Taisi, Wegmann Automotive, Green Grouping, Zoilo Ríos, La pasión, Hunteet, Agonízate y Arpa. Y, por supuesto, va con ellos todo lo aprendido a través del escultismo.




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