Día contra la Homofobia y la Transfobia

La palabra homofobia tiene un origen griego (“homo”, igual; “fobia”, miedo), curioso dato teniendo en cuenta que en la Antigua Grecia eran habituales las conductas homosexuales. Sólo entre hombres y de cierta clase social. También ocurría en la Antigua Roma, pero cuando apareció el cristianismo el acto sexual se convirtió en un acto de reproducción y cualquier tipo de relación que no cumpliera esta finalidad era motivo de condena.

No fue hasta el siglo pasado cuando cambió, aunque tampoco a mejor. Los médicos lo declararon anti natura y por lo tanto una enfermedad. Por lo que toda persona homosexual era considerada enferma mental.

A mediados de siglo la sexología nace y se comienza a estudiar la sexualidad y sexualidades.  Y fue en los disturbios de Stonewall cuando se consolidó realmente el movimiento por los derechos del colectivo gay, aunque ya antes existía. A partir de ahí cada año se reúne gente para reivindicar los derechos del colectivo LGBT que poco a poco va adquiriendo más visibilidad.

Ser LGBT se dejó de considerar enfermedad en 1990.

A día de hoy, la visibilidad LGBT ha progresado mucho en el mundo, sobretodo en Europa. Aunque sigue habiendo países que lo penalizan incluso con la muerte.

El movimiento Trans en España se podría considerar que comenzó en los años 30 cuando Les Carolines , un grupo de travestis de Barcelona, se vieron involucradas en una serie de revueltas que hubo en la época destruyendo algunas de las vespacines a las que frecuentaban. No fue hasta el final de la dictadura cuando se realizó la primera manifestación por los derechos Trans (en 1977).  En los próximos años se derogan las leyes en contra de las personas Trans, se crea la primera Asociación de Transexuales de España y en 1999 se toma la primera iniciativa parlamentaria por los derechos de los Transexuales.

A día de hoy ser LGBTIQ+ en España, es relativamente fácil, nuestro país es considerado el más seguro en este aspecto, y claro está sólo con ver la multitud de gente de distintas nacionalidades que vienen a celebrar el Orgullo cada año en ciudades como Madrid, considerada por muchos capital mundial LGBT. Aunque eso no quita que quede mucho por aprender y mejorar. Sólo en 2017 hubo 332 casos de agresiones en nuestro país y se estima que entre el 60 y el 80% de los casos de violencia no son denunciados. Este alto porcentaje se debe en su mayoría a que las personas tienen miedo a denunciar por temor a que se sepa su orientación sexual o su identidad de género.

El 60% de las personas LGBT no muestran su orientación sexual en el trabajo. El pequeño porcentaje de personas que sí lo hacen está compuesto en su mayoría por hombres homosexuales mayores de 40 años y con un buen nivel profesional. El patriarcado tiene mucho que ver en esto, ya que los hombres homosexuales son el colectivo más visibilizado y aceptado socialmente. En cambio las mujeres homosexuales son más invisibles y gran parte de la visibilidad que reciben está sexualizada debido sobretodo a la pornografía y a la sexualización del cuerpo femenino.

Ser LGBT ha sido y sigue siendo objeto de prejuicios, etiquetas, insultos. Ser perte del colectivo no te hace más promiscua, ni propensa a ITS, ni loca, ni guarra. Vivimos en una sociedad que crece y aprende, y aunque poco a poco seamos más conscientes y abiertas, muchas personas siguen sufriendo cada día por culpa de aquellas que temen a lo diferente. Y mientras siga habiendo acoso, violencia, exclusión, tenemos que seguir luchando por los derechos humanos y por un mundo mejor. Un mundo donde quepamos todas.

Fuente: lamenteesmaravillosa

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